Los durmientes: la perversión del retrato (sobre la exposición de Miguel Aguirre)

“América Latina no está completa en América Latina.
Su imagen le llega de espejos diseminados en el
archipiélago de las migraciones.”
Néstor García Canclini

En la intimidad del sueño, en ese espacio privado donde no existe espectador posible, la intrusión del ojo mecánico pareciera poder mostrarnos lo que el durmiente sueña. Entonces nos asalta la pregunta ¿podremos de algún modo ver representado aquello que el otro sueña?

La serie de pinturas que presenta Miguel Aguirre, de título Los durmientes (peruanos inmigrantes), ha sido realizada en la ciudad de Barcelona, y los modelos corresponden a jóvenes peruanos que se han trasladado a Madrid o Barcelona para terminar sus estudios o para trabajar.

Una serie de pinturas y una serie de historias particulares que hablan de inmigración y de deseos por cumplir en ese otro espacio que idealmente cumple con las promesas por tantos años construidas, aunque la realidad al otro lado fuera bastante diferente.

Los modelos están durmiendo, entregados al retrato polaroid que realiza Miguel y que le permitirá, en un giro perverso, realizar el retrato pictórico: “devolviéndole la piel” al retrato mecánico por medio del poro que compone la superficie textil y el pigmento oleoso.

La imagen fotográfica, originalmente borrosa de la polaroid, configura las particularidades de cada modelo, inundando de un velo superficial y alejando las posibilidades de reconocimiento de cada individuo, si es que ésa fuera la intención original. Pero en este caso la disposición del modelo está preparada más bien para, en un intento, traspasar aquella frente que llevaría a lo más profundo de sus pensamientos y sueños, como si en una pantalla pudiéramos ver lo que sucede más allá de la representación pictórica.

Mediante la repetición de la pose de cada “durmiente” se reitera, una y otra vez, la posibilidad de acceder a los deseos privados que cada individuo mantiene en la silenciosa acción de dormir. La uniformidad a la que nos enfrentamos en la obra remite por alcance de nombre al madero atravesado en la línea férrea que soporta el continuo paso de los trenes, en un traslado que no sabe de idas ni de vueltas sino de una movilidad constante.

Un soporte social que no quiere ser retratado sólo en su condición homogénea, sino en las diversas historias particulares que mueven los viajes en busca de sueños por cumplir, aunque algunos de los durmientes despierten de su mal sueño y se encuentren de vuelta en su país.

La colectividad a la que se refiere Miguel Aguirre es aquélla que se manifiesta heredera de las grandes migraciones de habitantes de países en crisis económicas hacia centros económicos más fuertes, en busca de ideales de vida prometidos o soñados.

En la contemporaneidad ha dado lugar al desdibujo de límites y fronteras, numerosos estudios nos hablan de nuevos centros y viejas periferias, traslados que dan un nuevo sentido a la idea de límites geográficos y culturales.

Al despertar al otro lado es necesario, en un giro simbólico, establecer un imaginario familiar que permita sobrevivir en condiciones precarias. Luego de la fotografía familiar guardada en la billetera o el marco pequeño con una fotografía dispuesta en el velador es necesario hacerse de un imaginario capaz de sobrevivir a los huracanes de la nostalgia.

Paulina Varas Alarcón – Barcelona 2004

La Muestra se exhibió el 2005 en el Centro Cultural San Marcos (Av. Nicolás de Piérola 1222 – Parque Universitario – Centro Histórico de Lima).
http://www.ccsm-unmsm.edu.pe

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