CIERTO TIPO DE POÉTICA POLÍTICA

Texto escrito en ocasión de la exposición “Cierto Tipo de Poética Política” del cual fui la curadora. Realizada en el Centro de Extensión del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Valparaíso, entre el 28 de marzo y el 4 de mayo de 2008. Los artistas fueron: Anamaria Briede, Ricardo Bagnara, Peter Kroeger, Javiera Ovalle y Manuel Sanfuentes. En dicha ocasión se publicó un folleto que reproduce este mismo texto.

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Pero un cierto tipo de lugar, aunque sea portátil, debe yacer en nuestro interior.
…Quizás la ciudad nos sea lo suficientemente satisfactoria.
Quizás el estudio sea la guarida donde lamemos nuestras heridas,
concebimos nuestras imágenes, planeamos nuevas estrategias
y reunimos las fuerzas necesarias para salir de nuevo con fuerza.

Lucy R. Lippard (1)

La exposición titulada “Cierto tipo de poética política” es parte de un proceso de trabajo colectivo del cual han formado parte los cinco artistas que exponen hoy, en el marco del proyecto curatorial que dirijo. Los artistas a través de su realidad como interlocutores, han colaborado con diversos aspectos de este proyecto expositivo. Varios meses de trabajo han conformado –en diversos espacios de visibilidad- un proyecto que tiene como punto de partida el análisis de la problemática que significa la construcción de un lugar a modo de ejercicio de practica artística, y que a su vez se configura como una toma de posición frente a las condiciones de producción, circulación y legitimación de estas prácticas sobre el contexto nacional.

Ahora, sobre esta idea de toma de lugar como construcción del ejercicio de su misma práctica, se relaciona con lo que señala Lucy Lippard -teórica y activista estadounidense- cuando considera como parte fundamental de nuestras vidas esa experiencia directa, de la idea de lugar, como una condición relevante entre los espacios de nuestras relaciones cotidianas con nuestro entorno. Una cuestión de responsabilidad ya no sólo cívica, si no que más bien de implicación, de complicidad con lo que sucede en el mismo espacio y tiempo donde establecemos todo tipo de relaciones humanas, de dependencias afectivas y narraciones biográficas.

Las relaciones de lo público y las prácticas culturales insertas en un determinado territorio, se conforman a partir de la construcción de un lugar y su necesaria condición disensual, es decir, que se permite la diversidad de posiciones y alternativas, donde los mismos desacuerdos con las decisiones oficiales de nuestro espacio público permitirían proponer posibilidades de pensamiento y acción cada vez más invisibles pero portadoras de una fuerte carga simbólica. Es sobre la especificidad de esta noción del lugar que, aludiendo a Lippard, podríamos señalar a través de una acción inicial: “Si nos miramos a nosotros mismos con una mirada crítica, como parte de un contexto social, como habitantes, consumidores, espectadores o turistas, podremos llegar a entender nuestro papel en los procesos naturales que determinan nuestro futuro” a partir de estas sentencias la toma de ese lugar que se definiría en un lugar físico como una ciudad, pero a la vez es simbólico e imaginario y puede ser un objeto de experimentación para determinar diversas maneras de conformar alternativas de acercamiento a nuestras problemáticas culturales que finalmente determinan esa ciudad.

El origen de este proyecto curatorial desde VIENAL. Aproximaciones a una poética política emplazado en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), y Cierto tipo de poética política construido desde el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), nace de una reflexión sobre la Ciudad de Valparaíso. Planteando la complejidad y diversidad de la misma idea de lugar, puesto que no es sólo físico sino que portador de una carga simbólica que no opera solamente como un campo poiético, sino a modo de un campo de producción cultural anómalo que se basa en la ausencia y presencia de estas problemáticas culturales, y que es posible visualizarlas sobre el Museo Baburizza, que hoy establece una conexión directa sobre ese espacio físico y el imaginario cultural porteño.

El Museo Baburizza es nuestro lugar de iniciación, una historia reciente sobre las prácticas artísticas locales, tomando como fecha de origen el 6 de septiembre de 1973, cuando se inauguró en dicho edificio la Bienal de Arte de Valparaíso que se desarrolló por más de dos décadas. Desde un año problemático de nuestra reciente historia política nacional y a su vez momento de origen de una parte de la historia cultural porteña, que luego de su inauguración fue apropiada por la administración de turno para conformar la más anómala y pretenciosa de las bienales internacionales. Este lugar donde se emplaza el edificio-museo es retomado como un lugar imaginario de una serie de prácticas, de acciones, y de estrategias tanto metafóricas como materiales. No sólo abordan de manera política su tectonicidad contextual, si no que de una manera poética se visualiza una propuesta, un modo de mirar de cada artista sobre la situación de nuestro campo cultural, a partir de la conformación de una gramática de acercamiento a tan compleja condición de un Edificio/Museo/Sitio que configura finalmente la resonancia del lugar.

Dos momentos de ascenso y el declive necesario.
Esta exposición como lo mencioné anteriormente, se origina en base a dos instancias de visibilidad: la primera es en el proyecto presentado en la VI Bienal de Arte del MNBA durante los meses de enero-febrero y marzo de 2008, que se tituló “VIENAL. Aproximaciones a una poética política” de los artistas Briede, Bagnara, Kroeger, Ovalle y Sanfuentes y que se presentaba junto a dos curatorías, una de Concepción a cargo de Simonetta Rossi y una de Santiago a cargo de Natalia Arcos.

Una segunda instancia de visibilidad fue la exposición colectiva “VIENAL” de los mismos cinco artistas en la galería h-10 de Valparaíso, bajo un programa fijo que correspondía temporalmente con la fecha del Museo, la galería fue intervenida con propuestas individuales que partían de la modificación espacial de la Galería a partir de la instalación de espejos que hacían que se refleje el exterior o se expanda el interior. Un tipo de lugaridad biselada que quería ser expuesta sobre la espacialidad publica.

De esta manera y sobre el marco del proyecto curatorial que dirijo, es que debo sostener que mi interés nunca se ha centrado en representar Valparaíso en el MNBA ni menos retratarlo en la h-10, si no que su estrategia y operatividad se dirige hacia como se incide en las formas de leer las practicas artísticas y la misma imposibilidad de conformar un entramado cultural homogéneo de la Ciudad, a partir de clasificar el trabajo de diversas agrupaciones, unas más reconocidas que otras, bajo el sólo parámetro de “Hacer cultura” en una ciudad que adolecerá de las condiciones que le permiten ser Capital Cultural si es que antes no se dedica en reflexionar sobre sí misma con el tiempo necesario y con el aparato crítico que esto mismo requiere. Es así, como difícilmente se podría identificar una “escena de producción artística”, ya que de partida, la utilización de la noción de “escena” me parecía extremadamente devaluada para referirme a las condiciones de producción, circulación y legitimación desde una Ciudad que ya ha sido bastante retratada y apropiada por las industrias culturales nacionales e internacionales, y que comienza a ser parte de un “paisaje cultural nacional” mucho más complejo. Donde los intereses pasan de ser políticos a una escala que podamos tomar con las manos, a ser parte de las ansiedades provenientes casi siempre desde otro lugar, cuestión que aleja nuestros anhelos de pensar en las posibilidades de una ecología cultural en nuestra Ciudad.

Al utilizar la noción de poética política me refiero al condicionamiento en nuestro contexto contemporáneo, de los modos en que se ha representado la política y la manera en que se construye un sistema de lenguaje que permite abordar y referirse a lo colectivo como una acción simbólica que señalo como poética. Las relaciones entre lo político o lo poético en mi proyecto curatorial tienen que ver con las operaciones visuales que cada uno de los artistas convocados y las obras en sí mismas elaboran, como también algunas posibilidades de referirme a una problemática cultural específica de Valparaíso. El Museo Baburizza está cerrado hace más de 9 años. Por esta situación consideré necesario utilizar este lugar y su emplazamiento físico e imaginario, como una forma de presentar las poéticas, de vivir las políticas, de repensar y problematizar nuestras formas de entender el arte desde un espacio y un tiempo específicos.
Esta oportunidad de repensar y revisar la visibilidad que tuvo el proyecto realizado en Santiago y los esfuerzos individuales de reconfigurar los proyectos en la sala del CNCA, conforman el proyecto expositivo que se presenta ahora. Esta ocasión que permite re-situar el origen del proyecto presentado en el MNBA y en la galería h-10, nos permite volver a problematizar la situación observada del Museo Baburizza, su lugar de emplazamiento y el lugar imaginario que conforman las propuestas de cada uno de los artistas, no sólo por la cercanía física con este lugar, si no que con la puesta en práctica de una manera de mirar la situación de nuestra Ciudad y de sus bifurcados intentos de representarse a sí misma.

Los trabajos que cada uno de los artistas presenta en esta ocasión conforman ese deseo de construcción de un lugar para las prácticas culturales de la ciudad de Valparaíso y que se manifiesta en la convocatoria sobre este repensar de nuestro mismo lugar de enunciación: El lugar como objeto en la ducha de luz que presenta Javiera Ovalle a partir de la ducha tonificante del Baburizza; el lugar como imagen-imaginario que quiere reconocer como de memoria en el trabajo audiovisual de Anamaria Briede; el lugar bloqueado y desmaterializado en la propuesta de Peter Kroeger; El lugar desde su práctica de señalización como marca, en el trabajo de Ricardo Bagnara a partir de la planta del edifico Baburizza; y el lugar metafórico de transcripción de un posible lenguaje poético de Manuel Sanfuentes. Todas estas propuestas visuales junto a este relato curatorial quieren ser y son parte de una posible alternativa de pensar la construcción de una lectura contextual sobre nuestras condiciones de producción en y desde la ciudad de Valparaíso.

El declive del proyecto, en esta nueva puesta en escena, es considerado como la necesidad de detenerse. Suponiendo que cualquier proyecto expositivo en su itinerancia por diversos espacios de exhibición, contribuiría con la profundización de sus niveles de análisis críticos. Mi lectura y propuesta, es que la misma puesta en escena de las obras en su ciudad de “origen” presenta un declive necesario que permite detenerse en esta especie de carrera hacia cualquier lugar de legitimación. Proponer una lectura crítica de la situación del Museo Baburizza a partir de su misma ausencia o presencia, detenerse en algún momento frente a una serie de situaciones que en la ciudad no sólo se reflejan en un edificio en particular ni en la exhibición en otro edificio que antes fuera, y tal vez aún lo es, el edificio de correos en Valparaíso que hoy alberga al CNCA, se refiere mucho menos a las políticas públicas de normalización del espacio público y mucho más a las formas en que queremos que nuestros lugares y las formas de construirlos sean administrados, el como queremos construir un cierto tipo de lugar desde la implicancia más severa, me emplaza nuevamente a Lippard “…Si sabemos cuál es nuestro lugar entonces conoceremos cosas sobre él; sólo pertenecemos realmente a él si lo “conocemos” en el sentido histórico y experiencial”(2).

Si me reconozco como en constante redefinición y portadora de una movilidad esencial, desde los espacios de reflexión que se manifiestan y pueden seguir construyendo en conjunto un lugar ¿Como podría contener un tipo de práctica que tuviera una relación contextual al no permitir leer históricamente y físicamente un lugar? ¿Será el sistema de apropiación o de concesión de espacios un tipo de anomalía posmoderna sobre nuestras definiciones culturales de la memoria o solo necesitamos una cartografía crítica para determinar las regiones somnolientas de un tipo de acción solamente metafórica? Es a partir de estos mismos cuestionamientos que se presenta su misma imposibilidad de dar respuestas precisas y definitivas, porque desde esta misma condición es que se desprenden nuevas y prometedoras posibilidades de trabajo en un futuro que necesita de acción y pensamiento crítico. Una oportunidad que nace a partir de la misma crisis que la origina.

Agradezco profundamente la confianza y el trabajo de Anamaria, Ricardo, Peter, Javiera y Manuel y su colaboración para que este proyecto curatorial se transforme no sólo en un proyecto expositivo, si no que en una toma de posición reflexiva y creativa sobre los modos que tienen nuestras formas de pensar la gestión creativa de esta Ciudad en las que estamos implicados.

NOTAS:
(1) LIPPARD, Lucy “Mirando alrededor: donde estamos y dónde podríamos estar” en: BLANCO, Paloma [et.al.] Modos de Hacer. Arte crítico, esfera pública y acción directa ediciones de la Universidad de Salamanca, 2001, pág.70
(2) Lippard, Lucy Op. Cit. Pág.54

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