¿COMO RESIDIR JUNTOS? Arte Contemporáneo y topobiografías desde Valparaíso

Este texto, ha sido publicado recientemente en www.latinart.com a partir de una invitación de Maria Fernanda Cartagena, editora de esta plataforma de pensamiento y difusión de arte contemporáneo Latinoamericano.

Se trata de una reflexión sobre tres situaciones de reflexión sobre arte contemporáneo en la ciudad puerto de Valparaíso.

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fotografía de José Llano

¿Cuándo alguien crea un concepto, un afecto, un precepto?
Cuando inaugura con lo creado un proceso de transformación
de una situación dada, de la que es parte constitutiva.
Es que no hay situación sin nosotros, ni nosotros sin situación.
Situación es una cierta consistencia de afecciones
en un tiempo-espacio, determinada por un
sinnúmero de causas conocidas y desconocidas.
DUPLUS

El siguiente texto, nace a partir de tres situaciones de reflexión sobre las artes visuales contemporáneas en la ciudad puerto de Valparaíso, Chile.

La primera tiene que ver con una parte de la historia cultural de la ciudad, en relación a la Bienal Internacional de Arte que se realizó en Valparaíso durante los 70s y 80s. Evento anómalo del sistema artístico chileno, que nunca llegó a consolidarse como un referente de producción artística, puesto que carecía de elementos críticos sobre la instalación de discursos contemporáneos densos para referirse a las nuevas producciones visuales en el país.

La segunda situación se trata de un proyecto curatorial que se exhibió en tres momentos el año 2008 y que se origina a partir de la reflexión sobre las circunstancias de la Bienal de Arte de Valparaíso. En esta curatoría estuvieron implicados cinco artistas de Valparaíso que desarrollaron sus obras a partir de la noción de poética-política. Lo central del proyecto era problematizar la idea de poética como parte de una tradición poético-objetual en la ciudad, y por otro lado referirse a las políticas culturales municipales de promoción actual, que intentan conformar un imaginario urbano a partir de trasformarla en objeto de deseo para las industrias culturales. Esta cuestión plantea un problema ante el inminente desarrollo de la tercera versión del Forum Universal de las Culturas 2010 que se desarrollará en Valparaíso .

Una tercera situación de trabajo sobre artes visuales en la ciudad, tiene que ver con el proyecto CRAC (Centro de Residencias para artistas Contemporáneos) que instala en Valparaíso la reflexión sobre el arte contemporáneo y su vinculación con la esfera publica a partir de la circulación y residencia de artistas en la ciudad. Se trata de una modalidad de trabajo en red con una serie de otros espacios -preferentemente autónomos en su gestión- en el contexto Iberoamericano. Desde CRAC se promueve la reflexión crítica sobre las condiciones de producción y circulación de arte contemporáneo en el contexto de una ciudad que ha sido nombrada como Capital Cultural de Chile y además Patrimonio de la Humanidad (UNESCO 2003). Estas dos nominaciones han sido problematizadas no sólo por el sistema artístico porteño, si no que por una serie de actores sociales y ciudadanos organizados en diversas asociaciones civiles que defienden y resguardan el bien común.

1. LA VIENAL

El día 6 de septiembre de 1973, se inaugura la Primera Bienal Internacional de Arte de Valparaíso en el Museo de Bellas Artes Municipal. En ese momento, una serie de barcos y buques extranjeros habían encallado en el puerto, una visita sin duda particular para un día que se inscribirá en nuestro complejo imaginario político-cultural nacional .

La primera Bienal de Valparaíso será clausurada 5 días después -luego del Golpe Militar del 11 de septiembre- y se reabrirán sus puertas el 15 de octubre del mismo año con una administración diferente de la originaria del proyecto. La Bienal seguirá su curso, se realizará por más de 20 años, siempre manteniendo como sede principal el Museo Municipal, y emplazándose dependiendo de los requerimientos espaciales, en distintos puntos de la ciudad. Cada dos años se convocaba a un concurso nacional e internacional, cuyos ganadores donaban su obra para conformar la colección de arte contemporáneo del Museo. Cada certamen contaba con un catálogo donde se recogía gran parte de los participantes y una ficha de la obra ganadora. Al revisar cada una de las portadas de los catálogos de la Bienal de Valparaíso -en términos de la visualidad que anunciaba- es posible entender cómo esas “políticas de la representación” se transforman en una “representación de la política municipal” que allí se manifiesta. En Valparaíso todos sabemos, que luego de la última Bienal Internacional de Arte, el Municipio comenzaría su nuevo “proyecto cultural”: la postulación a la UNESCO para designar como Patrimonio de la Humanidad los barrios históricos de la Ciudad. Cuestión que hoy complejiza aún más estas mismas relaciones entre arte, ciudad y política, y nos hace pensar e intentar identificar ese lugar del patrimonio en Valparaíso, que como ha señalado José de Nordenflycht “No es una simple metáfora decir que el lugar del patrimonio no es siempre un lugar ameno; de hecho, el valor analítico de esta observación radica en que hoy la pregunta sobre el lugar espera respuestas a un malestar radicado en distintos niveles no siempre convergentes,  y pregunta más adelante ¿Cuál es el lugar del patrimonio en el proceso del saber que interroga al poder? ¿Cuál es el lugar del patrimonio en el debate contemporáneo sobre la producción cultural? Esa producción cultural que involucra una necesaria condición disensual para proponer un entramado cultural complejo y diverso, que reside ciertamente en ese malestar que señala el autor sobre el lugar y que determina una topobiografía sobre la ciudad. Entendiendo que el lugar de residencia interfiere la vida individual y colectiva, y que la intimidad solo se reconoce a partir de eso que entendemos como lo publico activado en la ciudad. Esto se complementa con otras formas de ver, vivir y entender las prácticas culturales fuera de sus lugares tradicionales, planteando con ello posibilidades de respuestas sobre conflictos colectivos y  biografías individuales, que comprometen una forma de entender el lugar donde vivimos.

2. APROXIMACIONES A UNA POÉTICA POLÍTICA (MUNICIPAL)

El origen del proyecto curatorial VIENAL. Aproximaciones a una poética política realizado en 2008 nace de una reflexión sobre la ciudad de Valparaíso como un campo de producción cultural anómalo y se basa en la ausencia y presencia que tiene el Museo de Bellas Artes Municipal en el imaginario cultural porteño. Este Museo en la actualidad está cerrado hace más de 10 años. Por esta situación utilizamos este lugar y su emplazamiento físico e imaginario, como una posibilidad de presentar las poéticas, de vivir las políticas, de repensar y problematizar nuestras formas de entender el arte desde un espacio y un tiempo específicos.
La primera instancia de visibilidad del proyecto fue la participación en la “VI Bienal de Arte del Museo Nacional de Bellas Artes” realizada en Santiago de Chile durante los meses de enero, febrero y marzo de 2008, de los artistas Anamaria Briede, Ricardo Bagnara, Peter Kroeger, Javiera Ovalle y Manuel Sanfuentes.

Una segunda instancia de visibilidad fue la exposición colectiva “VIENAL” de los mismos cinco artistas en la Galería h-10 de Valparaíso , bajo un programa fijo que correspondía temporalmente con la fecha del Museo. La Galería fue intervenida con propuestas individuales que partían de su modificación espacial a partir de la instalación de espejos que hacían que se refleje el exterior o se expanda el interior. La estrategia principal era concebir un proyecto expositivo que nunca se desligara de su lugar de origen, estableciendo constantes cruces entre la situación en la exposición del Museo Nacional de Bellas Artes y la Galería h-10. El proyecto no trataba de representar Valparaíso en el Museo ni menos retratarlo en la Galería, si no que quiso incidir en las formas de leer las prácticas artísticas porteñas y la misma imposibilidad de conformar un entramado cultural homogéneo de la ciudad

3-RESIDIR JUNTOS

Hablar de una ciudad no es fácil, ni menos representarla. Las ciudades tienen formas que podrían ser dibujadas, pintadas, desplegadas, fotografiadas, para de este modo ubicarlas en el imaginario colectivo global y señalar las características estéticas de cada una. Pero es justamente sobre su condición informe, en la que se depositan las posibilidades de referirse a ellas abarcando su potencial crítico. Lo informe de cada ciudad puede tener distintos nombres y señalarse de las más variadas maneras, y sería eso que no es solamente el diseño de los edificios, ni su orden espacial, ni los modos de habitar determinados, ni los ciudadanos y las esferas públicas, si no una mezcla indeterminada, con una cuota de cada uno de estos elementos que conforman eso que llamamos ciudad.

Es posible pensar que la complejidad de la experiencia urbana abre muchos puntos de reflexión para los discursos artísticos, como también a un replanteamiento sobre las practicas y los modelos para aplicar en el trabajo de arte -ya no basados en una aproximación a una práctica teórica- sino sobre una práctica crítica donde la residencia en un lugar, se transforma en micro tácticas de acción y pensamiento.

¿Cómo asumir la residencia como una manera de pensar? ¿Cómo transar con la historia del lugar y su memoria cultural impresa en todas partes?

Sabemos que desde las prácticas de arte contemporáneo se ha aportado con una serie de procesos reflexivos a muchas otras disciplinas del pensamiento contemporáneo, y es a partir de esta misma condición, que la transdisciplinareidad se ha transformado en la salida a una serie de bifurcaciones que el camino de la modernidad ha pavimentado. Sin embargo, esto mismo no se replica ni repite de igual forma en las distintas geografías del globo, como ha señalado Hal Foster “Es indudable que el problema de las políticas de la representación es de carácter estrictamente contextual: Lo que puede parecer radical en Soho  puede ser contrarrevolucionario en la Nicaragua sandinista” . El carácter contextual de las políticas de la representación, se transforma en un problema a la hora de identificar la producción estética o cultural de los diversos países y ciudades de la geografía contemporánea. También en una constante lucha frente a los intentos de homogeneización, sobre los cuales se generaría cierta resistencia con un fuerte carácter productivo, como una condición de origen, como si no hubiera otra opción posible que el desacuerdo.

Es decir, que este carácter productivo que determina la construcción de esta toma de posición, se instala como una presencia diferida, un desplazamiento de las prácticas culturales sobre esa construcción de lugar. En el caso de nuestra experiencia de trabajo en la ciudad de Valparaíso en Chile, la noción de producción artística y autogestión se redefine en relación al contexto urbano y humano. Hay una serie de cuestiones que me gustaría enunciar, analizar y profundizar, sobre las modificaciones de las ciudades y los efectos que producen en el entramado social, pero sé que sería extenso, con múltiples factores y voces que se entrelazan, configurando otro contexto. No pretendo hacer una apología de la ciudad contemporánea, ni representar un país ni menos una ciudad, que ya cuenta con fuertes identidades que pueden autorepresentarse en los escenarios donde se están transando los futuros de las formas de vida.

El Centro de Residencias para Artistas Contemporáneos (CRAC) se emplaza en un contexto que asume al arte como una experiencia pública, en esa cuota que potencia su capital crítico. Se trata de repensar los objetivos comunes, los intereses colectivos y las experiencias múltiples y heterogéneas que nos permitan construir nuestro lugar.

CRAC es un centro de arte y pensamiento contemporáneo que funciona de manera independiente y sin fines de lucro. Este emplazamiento en la ciudad de Valparaíso es coherente con nuestros objetivos, por cuanto nuestros proyectos se relacionan estrechamente con la historia de la ciudad y su actual coyuntura político-cultural. A partir de las residencias de artistas y como plataforma de debate y reflexión, abordamos las problemáticas que se desprenden de intervenir mediante el arte contemporáneo el espacio público de una ciudad latinoamericana. Señalamos las diversas relaciones que esto involucra, las audiencias, las manifestaciones ciudadanas, las producciones institucionales y los espacios privados de gestión de la vida cotidiana.

Los proyectos de CRAC buscan incidir en los diversos estratos de la cultura y proponen un diálogo acerca de las formas de relacionarse en el espacio urbano, así como también establecer nuevas vías de acceso para el intérprete, mediador o receptor de las manifestaciones culturales. La modalidad de residencias para artistas tiene la finalidad de profundizar desde el arte contemporáneo en las distintas problemáticas de la ciudad y sus habitantes, específicamente las relacionadas con la ciudad de Valparaíso, en sus aspectos culturales, patrimoniales y políticos.

Las nociones de experiencia, afectividad y autogestión han sido parte del programa de trabajo que nos hemos propuesto llevar adelante desde las practicas de arte contemporáneo, ubicando y situando el énfasis en la circulación de artistas, a partir de las Residencias en la ciudad. A pesar del corto tiempo de funcionamiento, hemos podido establecer un marco de trabajo, que vincula las condiciones políticas y poéticas de nuestro contexto, donde una serie de artistas han comenzado a reflexionar sobre las determinantes y posibilidades que la comunidad y los ciudadanos permiten y producen dialógicamente. Lo específico de esta ciudad es el entramado social, la memoria que la cultura material expone, las formas de apropiación y ocupación del paisaje, pero sobre todo la manera de pensar sobre el como se construye una alternativa, a partir de la rapidez con la que proyectos inmobiliarios, de la mano de propuestas culturales del espectáculo, se instalan.
Pensamos que cada lugar donde se emplaza la experiencia produce aquello que afecta a una comunidad en su mismo sentido de lo colectivo. Esto involucra para cada sujeto un profundo sentido de pertenencia -el sentirse afectado por lo que sucede- en ese momento es cuando la experiencia colectiva se abre a innumerables posibilidades y situaciones. Entendemos que el arte contemporáneo puede anunciar, traducir, señalar y recoger algunas problemáticas político-ciudadanas, sin representar un imaginario urbano fácil de consumir. Colabora con otras formas colectivas de ver y vivir nuestro espacio común. Y esta situación, como esa consistencia de afecciones, puede ayudar a construir un territorio donde sea posible negociar nuestras identidades, a partir de nuestros propios sueños.

Paulina Varas Alarcón.

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3 pensamientos en “¿COMO RESIDIR JUNTOS? Arte Contemporáneo y topobiografías desde Valparaíso

  1. Cara Paulina,
    gracias por el texto. Me ha interesado mucho las reflexiones y la propuesta del CRAC. Soy una artista brasileña y yo como muchos artistas, pienso en la dificultad de intercambiar experiencias con artistas, espacios culturales y ciudades en latinoamerica. Como siempre tenemos mucho más acesso a artistas y praticas europeas donde las políticas de apoyo posibilitan que la visibilidad de Europa en Brasil, por ejemplo, sea mucho más evidente. Creo que proyectos de cooperacion, la invención de nuevas formas de coabitación, la creación de redes son movimientos fundamentales para pensar el arte y su potencia político-estética.

  2. Paulina, me alegra encontrar tu blog, creo que es un buen aporte al pensamiento y análisis de lo que sucede en materia de desarrollo crítico sobre lo denominado arte contemporáneo. A mi parecer las politicas culturales en valparaíso aún siguen siendo muy herméticas y elitistas, con espacios de muestra muy reducidos, yo junto con manuel peñafiel hemos desarrollado proyectos como la I y II VVVienal de Video Arte de Valparaíso (proyecto totalmente autogestionado) y además otros proyectos relacionados con descentralización y deselitización del arte contemporáneo y hace poco nos censuraron para el forum una muestra que se desarrollaba en la ex maestranza “Hasta el fondo, arte contemporáneo y autogestión”, una lástima pero terminamos reflejando lo que sucede a un nivel macroestructural, en donde no hay ningún respeto por el trabajo de artistas nacionales jóvenes y que además se entiende que aceptamos exponer ahí debido que no hay más lugares en donde montar una expo de esa envergadura (no podemos estar interviniendo sólo espacios públicos ¿o si?)

    Te escribo esto para que tb estés al tanto de lo que sucede por otras napas más subterráneas.
    Saludos y que estés bien

    • muchas gracias Menru,
      me parece que hay que abordar las distintas napas subterraneas, si queremos construir genealogias fuertes de creacion y producción en el contexto donde nos situamos.
      Sin duda hay que atender las diversas maneras en como se manifiestan nuestros acuerdos y/o desacuerdos con las diversas políticas locales, nacionales y extranjeras, en el lugar que queremos construir.
      Es necesario debate y la toma de acciones tambien que puedan colaborar con los espacios comunes.
      te invito a visitar http://www.cracvalparaiso.org y que conversemos en alguna oportunidad de la iniciativa que han impulsado

      un gran saludo!

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